Friday, January 23, 2009

ECUADOR.

Llevo más dos meses sin escribir y a lo tonto ya he superado el 50% de esta "aventura". Estoy con los exámenes de la UNED y para el que no lo sepa ya, me vuelvo un poco autista en esos días. Entre medias, ya hemos llegado a la evaluación que ha sido lo más destacado desde el punto de vista académico. Finalmente no he suspendido a nadie y ojo que no digo que nadie ha suspendido. La experiencia de la evaluación ha sido decepcionante y un sin sentido. Para empezar si un alumno va a ser suspenso, puede costarte poco menos que la inhabilitación si no has avisado en Noviembre que lo ibas a suspender. ¿Y qué pasa si no ha hecho más que suspender desde entonces? Ahhh mala suerte! Estás vendido. Conclusión: te inventas exámenes aprobados para justificar finalmente el aprobado. ¿Quién gana con esto? Claramente el profesor que no tendrá que dar explicaciones. Por otro lado, hay un par de notas que pone el tutor: una es la de comportamiento y otra "aplicación" (extraña traducción del húngaro al español). Pues bien, la evaluación consiste en meterte en una sala con un montón de profes húngaros, y mientras el tutor lee las notas (normalmente peldás, ie, sobresaliente) el resto asiente o propone un cambio en la nota. Ahora la cuestión es: a alguien se le ocurre la manera de oponerte cuando no entiendes ni el idioma ni el proceso? Es curioso como un aquí los locales afirman convencidos que si que puedes dar tu opinión. Lo gracioso es que hasta el chino me resulta más familiar y es difícil hacer esto cuando no es un idioma que tu entiendes el que se habla.
Aunque estoy por fin recibiendo clases de húngaro y trato de estudiar con frecuencia, digamos que lo de aún me queda para mantener una conversación.
En fin, pongo una foto de la nieve que no nos abandona desde que llegamos de navidad.

1 comment:

juan said...

se te ven ganas de suspender y montar un conflicto educativo, pareces picada con benedicto a ver quien crea más pollos diplomáticos....espero que le ganes...pero benedicto tiene muy mala leche